domingo, enero 10, 2016

Entrevista a Homero Santos profesor del Centro SEBRAE de Sustentabilidad

Homero Santos

Homero es consultor y profesor del Centro SEBRAE de Sustentabilidad, dedicado a apoyar la gestión de PyMes en Brasil. Autor del libro “La Calavera de Hamlet – Cuestionamientos Malcomportados sobre la Vida, la Verdad y el Futuro” y de la pieza de teatro “La Magia del Tres”, basada en el mismo libro.

En su estadia en la Argentina, aprovechamos para hacerle algunas preguntas interesantes. Les compartimos la entrevista:

F.S.: ¿Nos puedes contar brevemente de que trata tu último libro?

H.S.: El libro “A Caveira de Hamlet” (2012, Ed. Canal 6), escrito en colaboración con mi hija María Fernanda, abarca un amplio abanico de cuestiones, elaboradas a partir de la constatación de que en la actualidad vivimos bajo el dominio de tres dioses pervertidos que corresponden a las clásicas formulaciones de la trinidad divina, presente en innúmeras religiones: Brahma, Vishnu y Shiva, para los indianos; Padre, Hijo y Espíritu Santo, para los cristianos; Isis, Osiris y Horus, para los antiguos egipcios, y así. La trinidad invertida o pervertida, por decirlo así, está compuesta en nuestro caso por los dioses Muerte, Ciencia y Mercado – todos ellos creados y mantenidos por el modelo civilizatorio global y, en particular, por el sistema económico vigente. A partir de esta base, los contenidos del libro combinan abordajes pragmáticos con reflexiones filosóficas, no dando esta o aquella solución, pero sí incitando al lector a cuestionar por propia iniciativa la realidad que percibe, y a tratar de atribuirle nuevos significados. La argumentación se desarrolla siguiendo una trama novelizada con el propósito de tornar la lectura de asuntos complejos un poco más leve y atractiva para el lector. 
El libro es como una recolección estructurada de mis pensamientos sobre el estado del mundo, su génesis y sus posibles consecuencias; y se mezcla con las interpretaciones y validaciones de mi hija desde el punto de vista del pensamiento académico,  área en el que ella trabaja, ya que las proposiciones que corresponden a mi posicionamiento surgen en gran parte de la experiencia vivida por más de cuatro décadas de actuación en el mundo empresarial y en instituciones educativas de apoyo a los negocios. Después, me considero un “individuo desprofesionalizado” que no guarda identidad con ninguna disciplina o institución.  
Hoy trato de devolverle a la sociedad mi conocimiento y mi experiencia actuando como consultor, en lo que convencionalmente se denomina “sustentabilidad” – término que lamentablemente se deformó de manera tan amplia que su significado se diluye en una gran variedad de sentidos, o en casi ninguno. 
Peor aún, la sustentabilidad se transformó en una especie de entidad independiente, fruto de nuestra tendencia cultural de transformar conceptos en cosas y de fragmentar totalidades complejas en porciones separadas – herencia maldita del mecanicismo cartesiano. 

F.S.:¿Cuál es la situación actual de su actividad en Brasil? ¿Crees en la integración de la Sustentabilidad entre Argentina y Brasil en un Mercosur?

H.S.: Me parece bizarra la idea de integrar “sustentabilidades” – la sustentabilidad de dos países distintos, como Brasil y Argentina por ejemplo. No existe una sustentabilidad local o regional: el concepto, en su origen aún no corrompido, abarca a todo el mundo, y tiene que ver con la continuidad de la civilización humana en el planeta Tierra.

F.S.:Hay muchos autores que hablan de la Responsabilidad Social Individual. ¿Piensas que la Sustentabilidad se puede aplicar al plano individual?

H.S.: Igualmente, no es aceptable hablar de una sustentabilidad en el plano individual: las personas pueden adoptar algunas prácticas (pocas, en verdad, con significado global...) alineadas con modelos de acción que favorezcan la sustentabilidad, pero no mucho más que eso. 

F.S.:¿Como ves la Sustentabilidad de aquí a 10 años?  

H.S.:Hablar de sustentabilidad desde una perspectiva de tiempo de una década también es algo inapropiado. Qué se quiere decir: ¿si aún tendremos chances de permanecer con nuestros hábitos que destruyen los ecosistemas y el tejido social en el lapso de una década? Basta tener en cuenta que los geólogos ya bautizaron la era en que vivimos, sucesora de la Era Holoceno, cuyo inicio se remonta a diez mil años atrás, de Era Antropocénica, en que, sin precedentes, las alteraciones estructurales del planeta sucedieron por agentes antrópicos, o sea, por la acción de la civilización (o “barbarie”...) humana, y no por razones geofísicas o astrofísicas, como había sucedido hasta entonces. Por cierto, será muy difícil que, sucedido esto, la situación del mundo cambie para mejor en el periodo de una década... 

F.S.: Tú has estado vinculado al Ethos en la parte educación, ¿Qué piensas de los reportes de sustentabilidad con indicadores Ethos que está implementando el IARSE en Argentina? ¿Qué piensas del GRI y sus indicadores en comparación con los del ETHOS? 
¿Crees que existe una manera más efectiva de medir la conciencia de las organizaciones para la gestión en sustentabilidad? 
¿Cómo crees que la capacidad de gestionarse en tribus es posible para la gestión de la sustentabilidad? 

H.S.:En mi opinión, todos estos enfoques conceptuales y estos modelos de acción aplicables a las empresas y, más ampliamente, a la sociedad humana, sirven para tres propósitos diferentes: 1) para el ejercicio de la imaginación creativa y/o el espíritu altruista de estudiosos y teóricos; 2) para alejar a las personas de un tratamiento profundo de la realidad fenoménica basada en hechos y evidencias, entreteniéndolas con modelos elegantes y frases bonitas, lo que es de interés para el mantenimiento del statu quo; y 3) para brindar a los consultores comprometidos con estas formulaciones la oportunidad de realizar un trabajo rentable y, por qué no, hasta mismo digno.  
Todos los modelos o propuestas mencionados tratan con factores aprisionados en los sistemas vigentes y abordan la realidad de modo fragmentado, como si pudiera haber llaves mágicas que, accionadas, la transformarían. En el plan de los individuos, tales modelos llevan a las personas a pensar y a conocerse mejor, a abrir la ventana de la consciencia a nuevas formas de ver e interpretar la realidad circundante, pero les falta la dimensión transdisciplinar requerida para lidiar eficazmente con la complejidad del mundo actual. Es bueno conocerlos para descubrir sus limitaciones. Yo mismo, en determinados momentos de mi vida profesional, para poder realizar mi trabajo me serví de estos modelos, digamos que de algunos de ellos, atendiendo las demandas de clientes, pero consciente de que su capacidad de transformación colectiva es reducida. Por supuesto mi bolsillo quedó agradecido pero...éticamente nunca dejé de resaltar a mis clientes su alcance limitado. 
Por otro lado, ya tuve la oportunidad y la inmensa satisfacción de desarrollar toda una argumentación que nos permite identificar en qué punto de nuestro quehacer humano y civilizado se sitúa, casi escondida y misteriosamente intacta, la razón de nuestra progresiva insustentabilidad. Estos textos, que siguen a continuación, fueron seleccionados del libro “A Caveira de Hamlet”, y creo que son aptos para expresar mi punto de vista, respecto de dónde emana el comportamiento colectivo destructivo del ser humano que nos ha llevado a un reconocido y eminente colapso civilizatorio. 

En el extracto del Capítulo “Dinero, Incertidumbre y Lucro: el Trío Eléctrico del Capitalismo” menciono:
 “Ya vimos para dónde nos va conduciendo este progreso excluyente que transfiere a la sociedad, en nombre del lucro, todas las externalidades negativas de la actividad económica, lo que socava gradualmente la durabilidad de nuestro modelo de civilización, con ancla en el dios Mercado, mientras hace concentrar más riqueza en las manos de los que ya poseen mucho, ampliando de esta manera la distancia con respecto a los menos favorecidos. Este es un problema social que se agrava día a día"... 
"De hecho, constatamos que el futuro acaba por tener mucho menos valor que el presente – ¡¡¡las primeras clases de finanzas enseñan eso!!! Descontamos el futuro en los intereses y en el lucro.  Es el ejercicio de las llamadas elecciones temporales de anticipación frente a la incertidumbre. En los intereses, el límite es la práctica de mercado; en el lucro, el cielo es el límite... dejando atrás chispas incandescentes en su camino rumbo a lo alto. El lucro, después de todo, acaba caracterizándose como la criatura con hábitos voraces, gestada por la dupla tiempo-dinero en la médula del mundo de las corporaciones, como expresión exaltada de la preferencia impaciente por el corto plazo, postura que se extiende como una epidemia y repercute en toda la economía, tornándola también sistemáticamente cortoplacista."... 
"La búsqueda sistemática de la maximización del lucro económico lleva a extremar la remuneración de los propietarios del capital e igualmente la de los ejecutivos, éstos en la función del desempeño financiero de la corporación que conducen. En consecuencia, los inversores y los gestores empiezan remar en armonía rítmica en la misma dirección: la meta generalizada pasa a ser la maximización del lucro económico, en proporción tan superior a la tasa de intereses cuanto sea – legalmente – posible. Y a veces también atravesando la muralla legal... y es ahí que se levanta la fortaleza de los conocidos fraudes corporativos. ‘Don’t blame the players, blame the game’ revela la comprensión de que somos – todos, diría yo – de un modo u otro víctimas del ‘sistema’." 
Esta lógica del lucro máximo tiene, indudablemente, que ser modificada, pues alimenta una guerra cuyo teatro de operaciones es toda la economía, en la cual se instala una competencia agresiva y predadora por el capital financiero, por la productividad y por la preferencia de los consumidores, cuyo contingente se espera que crezca continuamente – incluyendo a los excluidos del sistema económico –, con aumento del consumo agregado, en términos absolutos, de lo que fuere, siempre y cuando esto alimente el crecimiento de la economía. ¡Y vaya que tiene que haber capital natural para suplir con materiales y energía toda esta frenética pelea, y para recibir el subproducto degradado, bajo la forma de residuos, del consumo creciente que acarrea!"  
“La furia por anticipar y maximizar resultados financieros – descontar al máximo el futuro – lleva a un verdadero video game de ‘quién gana más’, en una batalla sin vencedores. Hasta la expresión “estrategia”, de origen militar, se fijó como concepto referencial por la búsqueda del lucro máximo. En esta guerra donde todos disparan para todos lados, al final, todos vamos a perder. Tras la persecución al lucro máximo, competir y destruir al rival quedó como un absoluto, y esto es insensato, aunque comprensible cuando verificamos que el ser humano es gregario en las conveniencias y excluyente en la supervivencia. No se piensa en la sociedad, en la especie, y sí en el individuo: altruismo es un espejismo vacío"...  
“Aquello de ‘vivir del rendimiento del capital natural, no de su consumo’ ha quedado en segundo plano frente a la obsesión de vivir intensamente, en el presente, del rendimiento del capital construido, que se forma a partir del capital natural que va siendo consumido de esta manera. Finalmente quedamos, como sociedad global, aprisionados en el ático del Espectro de Medios y Fines, de Herman Daly y Donella Meadows, que es delimitado por el segmento comprendido entre los Medios Intermediarios y los Fines Intermediarios – ¡a medio camino! – continuando con el consumo de los Medios Últimos hasta el agotamiento, sin – después de todo esto – llegar al bienestar y a la perspectiva de futuro con que nos prometen los Fines Últimos –a los cuales las corporaciones y la economía nos deberían conducir, si su lógica no fuese solamente la del lucro máximo con crecimiento ilimitado."... 
“A la vista de todo lo anterior, soy llevado a sospechar firmemente que tal vez, como civilización, no tengamos verdaderamente muchas salidas elegantes de la confusión en la cual nos metimos, a no ser que cambiemos nuestra visión de la vida, del mundo y, por consecuencia, vayamos a reformar todo el orden financiero mundial tanto como el modelo económico que ella alimenta."...  
“Cabe a esta altura una postura personal. Es que me parece increíble, absurdo y aterrador, y también sintomático, que nadie se arriesgue a decir, a sinceramente declarar que la lógica de la maximización del lucro está siendo el motor de la destrucción de nuestra civilización. Parece que esta omisión es el resultado de la suposición de que aquel que diga que ‘el rey está desnudo’ pueda ir a parar al calabozo de la corte. En serio, veo más fanatismo en esta idolatría mezquina del lucro que se manifiesta difusamente por todo el mundo, que en el insano sacrificio de los hombres-bomba. ¡Claro! El lucro es, y todavía mientras dure su supremacía, el altar donde se realizan los sacrificios al dios Mercado – entonces, ¿¿¿cómo practicar esta herejía sin someterse a la ira divina???"...  
“Sin embargo, precisamente hay que cambiar la lógica del lucro – la cual realmente nunca llega a ser señalada como “él”, o al menos “un”, problema en esos variados abordajes. No obstante, entiendo que es urgente, como última bala en el tambor, cambiar por otra la lógica del lucro maximizado, esta tempestad que el binomio tiempo-dinero viene desencadenando sutilmente en su aleteo constante de mariposa fractal... El resto es distracción, es auto-ilusionismo que se perpetúa en cuanto vamos consumiendo, y descontando un futuro que, ingenua o hipócritamente, declaramos querer tornar viable y duradero para nuestros descendientes.” 

Creo que este extracto del libro deja claro como veo la problemática principal que impide transformaciones en la organización de la sociedad para garantizar la continuidad del proceso civilizatorio y de la vida humana, tal como desearíamos, en la superficie del planeta. Para resumir en pocas palabras, la lógica de maximización de lucro, que cumple con los más altos intereses de los titulares del capital financiero – poderosos porque ricos –  y, por extensión, a los intereses de los gobiernos que son sustentados por ellos, hace de todo lo demás (teorías, modelos, esquemas de acción, procesos educacionales) algo así como instrumentos de alcance periférico que, si despiertan consciencias sobre la gravedad de la situación o trazan ciertas rutas  de escape o mitigación, no llegan a la naturaleza misma de lo que debe ser transformado: la lógica corto-placista de la maximización del lucro y, por extensión, del crecimiento infinito de la producción y del consumo.  

F.S.:¿Piensas que las ONGs pueden tener los mismos problemas que las empresas en términos de responsabilidad social? ¿Qué piensas de las empresas B? ¿Qué piensas del diseño de las universidades? ¿Crees que están diseñadas como para ser más socialmente responsables? 
Nuevos laboratorios de tecnologías sociales se siguen armando, ¿piensas que las universidades son conscientes del impacto que tienen en términos de Sustentabilidad? 

H.S.:Las ONGs, aunque no sean para lucrar, deben buscar su economicidad, o sea, deben ser económicamente viables. Las ONGs no nacen de las inversiones de capital, por lo tanto, no están obligadas a restituir financieramente en el tiempo la inversión realizada. Son creadas para proporcionar un servicio o para producir beneficios para la sociedad, no para remunerar inversores. Pero nada las exime de la práctica de la responsabilidad social involucrada en su gestión, ya que como sucede a las corporaciones producen impactos externos (externalidades) y deben en su gestión tener compromiso con las partes involucradas. Las características de una buena gobernanza en las ONGs difieren muy poco – sólo apenas en la relación con los inversores, que las ONGs no tienen – de la más ampliamente conocida gobernanza corporativa. Lo mismo se aplica a las universidades.  
A su vez, las Empresas B me suenan como a un intento ingenuo para escapar de la lógica del lucro perverso al que hacíamos referencia, pero sin abandonar el sistema económico vigente. ¡No perdurarán sino como emprendimientos de pequeño porte! en los cuales el dueño es el mismo que gerencia el negocio y puede hacerlo buscando el equilibrio entre lucro y beneficio social – si esta fuera su creencia – una vez que no tendrá que rendir cuentas a inversores externos, por supuesto.  
El caso de las universidades es, sin embargo, mucho más serio: ellas deberían educar a sus alumnos para pensar la transformación del modelo económico – llevándolos a un concepto renovado de una bioeconomía – y no seguir preparando a sus estudiantes para manejar negocios que buscan la maximización del lucro a corto-plazo que resulta en un crecimiento sin límites de las corporaciones ¿Pero quién le daría empleo a profesionales con tal elevado nivel de consciencia ética y visión transdisciplinar? Vivimos en un círculo vicioso sin una salida que no pase por una ruptura con el statu quo... 

F.S.:¿Qué piensas de la introducción de la ética y Compliance en los nuevos Objetivos del Milenio de Naciones Unidas?, ¿Cómo piensas que se podría luchar contra la corrupción de una manera más sana y eficaz en nuestros países?, ¿Cómo piensas que contribuyen las redes sociales y la tecnología para el rediseño de la educación? ¿Crees en la educación virtual? 

H.S.: La corrupción es un fenómeno que pertenece al ámbito de la gobernanza y que se basa en la ética, la transparencia y la rendición de cuentas a las partes involucradas y a la sociedad en general. Esto es cierto para el gobierno sea corporativo sea público, y para las organizaciones de la sociedad civil. El cumplimiento de la legislación es un requisito previo para la ciudadanía y por lo tanto del gobierno y de las organizaciones en general, que se espera que sean ciudadanas, que ejerzan sus deberes y que cumplan con sus responsabilidades cívicas (civis, en latín = ciudadano). 
Sin embargo, no basta con tener códigos con buenas prácticas de gobierno para combatir la corrupción ya que, histórica y milenariamente, está esta arraigada en la humanidad como un comportamiento fuertemente asociado al ejercicio del poder, tanto en el sector público como en el privado y en el plano individual. Entonces, ¿cómo luchar contra la corrupción?La respuesta es tan fácil como difícil en su ejecución: tiene que haber leyes que criminalicen su práctica, pero, principalmente, hay que contar con un sistema policial y judicial que detecte y penalice a los corruptos. Y es ahí donde está el problema: policía y justicia son, a su vez, instituciones revestidas de poderes y están, por lo tanto, también sujetas a corromperse. Resta así el recurso de una vigilancia permanente por parte de la sociedad que, no raramente y por razones ideológicas de tipo Robin Hood, es indulgente con la corrupción. ¡Lamentable! Se trata en general de un caso en donde, en la mejor de las hipótesis, se puede esperar una reducción parcial de daños, nunca una extinción... 
Las redes sociales han demostrado ser una fuerza efectiva en la movilización de diversas causas de interés público, incluyendo la vigilancia de los actos de corrupción y la presión para su criminalización y punición. 
En cuanto a la educación virtual, pienso que no se trata de creer o no creer en ella, sino de reconocer que sí tiene una utilidad, aunque resulte en una mera transmisión de conocimientos. Falla sin embrago en la promoción de interacciones y diálogos presenciales entre los aprendices, en donde sucede el desarrollo de habilidades interpersonales, indispensables para la formación plena de ciudadanos atentos, conscientes y creativos para su vida personal y para la sociedad. 

F.S.: Agradezco especialmente las largas charlas que hemos compartido con Homero Santos en su estadia en Argentina.
Esperamos que nos vuelva a visitar muy pronto.

sábado, diciembre 26, 2015

Reflexiones de John Lennon para el 2016. Posibilidades del universo creativo

Adaptado del Blog Creative by Nature de Christopher Chase.



"Lo que hicieron los años sesenta fue mostrarnos las posibilidades y la responsabilidad que todos teníamos. No era la respuesta. Simplemente nos dio una visión de la posibilidad.

El amor es como una planta preciosa. No se puede simplemente aceptarlo y dejarlo en el armario o simplemente pensar que va a seguir adelante por sí mismo. Tienes que seguir regandolo. Realmente ienes que cuidarlo y nutrirlo.

Vivimos en un mundo en el que tenemos que escondernos para hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día. Nuestra sociedad estuvo a cargo de locos con objetivos dementes. Creo que estamos siendo dirigidos por maniáticos para fines maniáticos y creo que estoy destinado a ser recordado como loco por expresar eso. Eso es lo loco acerca de eso.

No necesitaS a nadie que te diga quién eres o lo que eres. ¡Eres lo que eres! No hay nada nuevo bajo el sol. Todos los caminos conducen a Roma. Y la gente no puede proporcionartrlo. No puedo despertarte. Tu puedes despertarte. No puedo curarte. Tu puedes curarte.

Tu eres todos los genios, y eres todo lo bello. No necesita a nadie que te diga quién eres. Eres lo que eres. Sal ahí fuera y obten la paz, piensa pacificamente, vive la paz y respirar la paz, y la obtendrás tan pronto como quieras.

Eso es lo que los grandes maestros y maestras han estado diciendo desde que comenzó el tiempo. Pueden señalar el camino, dejar señales y pequeñas instrucciones en varios libros que ahora se llaman santos y adorados por la portada del libro y no por lo que dicen, pero las instrucciones están todas allí para que todos las veamos, siempre han estado y siempre estaran.

Yo creo en Dios, pero no como una cosa, no como un hombre viejo en el cielo. Creo que lo que la gente llama Dios es algo que todos llevamos dentro. Yo creo que lo que Jesús, Mahoma, Buda y todos los demás dijeron estaba en lo cierto. Es sólo que han sido mal traducidos.

La paz no es algo que deseas; es algo que se haces, algo que haces, algo que usted es, y algo que dar. Declaralo. De la misma forma en que declaramos la guerra. Así es como vamos a obtener la paz ... sólo tenemos que declararlo.

Produce tu propio sueño. Si deseas salvar Perú, ve y salva Perú. Es posible hacer cualquier cosa, pero no poniendolo en manos de líderes y parquímetros. No hay que esperar a que vengan Carter, Reagan, John Lennon, Yoko Ono, Bob Dylan o Jesucristo y lo hagan por voss. Tienes que hacerlo tú mismo.

Mi papel en la sociedad, como el papel cualquier de cualquier poeta o artista, es tratar de expresar lo que todos sentimos. No hay que decirle a la gente cómo se siente. No como un predicador, ni como un líder, sino como un reflejo de todos nosotros.

Cuando hagas algo noble y hermoso, aunque nadie se haya cuenta, no estés triste. Para el sol cada mañana es un espectáculo hermoso y sin embargo la mayoría de la audiencia todavia esta dormida.

Una equivocacion sólo es un error, se convierte en una equivocacion cuando no puedes corregirlo. Al final todo estará bien. Si no está bien, significa que no es el final ".

~ John Lennon


lunes, diciembre 07, 2015

Una empresa íntegra para un capitalismo inclusivo

La gran recesión parece llegar a término en Estados Unidos y Europa, aunque la incertidumbre china y el decrecimiento de Brasil, Rusia y otros emergentes, lastrados por la caída del precio de las materias primas, ensombrece la economía global hasta el punto de obligar a la FED y al BCE a seguir utilizando como único bálsamo sus políticas monetarias, lo que evidencia que aunque la recesión haya concluido, la crisis no lo ha hecho.

En la crisis en la que continuamos instalados cabe distinguir tres actores principales: los organismos de gobierno, las grandes empresas y la ciudadanía. Entiendo que tal esquematización roza el reduccionismo pero para los fines de este texto, necesariamente breve, ruego al lector admita esta licencia. Los gobiernos y los reguladores jugaron un papel fundamental antes y durante la crisis; muchos ciudadanos la sufrieron en sus carnes en términos de desigualdad y exclusión y, finalmente, las grandes empresas tuvieron un comportamiento muy variado en función del sector de actividad, su grado de internacionalización y de otros aspectos de diversa naturaleza.

En cualquier caso, las empresas, las grandes empresas –porque estas canibalizan en el imaginario colectivo el propio concepto de empresa—no se perciben de manera equidistante, como uno de los tres vértices de un triángulo equilátero, respecto a gobiernos y ciudadanos. Esto no constituye ninguna sorpresa porque en la historia de la relación empresa sociedad es una evidencia empírica que en los ciclos económicos bajos la empresa es percibida como enfrentada a la sociedad y en connivencia con el poder político. No es mi intención formular juicios de valor pero ‘salvar a los bancos antes que a los ciudadanos’ puede entenderse como una idea que resume la falta de equidistancia entre los vértices del triángulo.

Obviamente, resulta injusta cualquier valoración general del comportamiento empresarial porque dicho comportamiento es objetivamente distinto y éste, incluso en el caso de las buenas empresas, no implica más que el estricto cumplimiento de la ley. Además de injusta, es poco rigurosa porque en los últimos quince años se ha producido un cambio en la racionalidad empresarial que ha dejado de considerar la maximización del beneficio y el retorno de la inversión casi como el único criterio de excelencia, para incorporar la ética y la sostenibilidad como condiciones imprescindibles para garantizar los resultados a largo plazo. Hoy las grandes empresas son más transparentes, seguras, confiables e innovadoras –los cuatro valores emergentes de la reputación corporativa—que hace dos décadas.


Autorregulación inteligente

Yo pienso que la globalización ha tenido más efectos positivos que negativos. Entre estos últimos se suele apuntar la imposibilidad de una regulación tan rápida como la aparición de nuevas realidades económicas y empresariales y la superación de los estados nación por esa globalidad económica. No sé si la solución es una mayor regulación dentro de las áreas geográficas dirigidas por una misma instancia de gobierno, quizá esto también sea necesario en alguna medida; pero sí estoy seguro que una autorregulación inteligente que incentive la integridad empresarial sería altamente provechosa para los tres vértices del triángulo: empresas, gobiernos y ciudadanía.

El desiderátum de la empresa íntegra exige la formalización de dos hechos: primero, concretar lo que se entiende por un comportamiento guiado por la moral, el respeto al otro y la reciprocidad y, en segundo lugar, identificar los indicadores de un número finito de dichos comportamientos y, por supuesto, las métricas que permitan su evaluación empírica.

Las técnicas de investigación propias de las ciencias sociales han resuelto hace tiempo el camino de esa formalización, de lo qué es y lo qué tiene que hacer una empresa para ser considerada íntegra. Mediante un análisis cualitativo se han encontrado, tras su correspondiente jerarquización, ocho comportamientos relacionados con los grupos de interés a los que una empresa íntegra debería comprometerse: una fiscalidad justa, respeto al cliente, consideración por los empleados, contribución a la sociedad, buen gobierno corporativo, integración de los proveedores, inversiones responsables y sostenibilidad medioambiental.

Una autorregulación inteligente requiere un sistema de incentivos que haga justicia con las empresas íntegras en forma de reconocimiento de sus grupos de interés, incluida la opinión pública, para lo cual sería de gran utilidad contar con un Estándar Europeo de Integridad Empresarial en el que, las grandes corporaciones europeas, que libremente lo decidieran, pudiesen auto evaluarse según un conjunto de indicadores de los ocho comportamientos íntegros antes citados e incluir el resultado de esa evaluación en su sistema de reporting aceptando, además, el principio del buen gobierno corporativo de ‘cumple’ o ‘explica’ y dando razón de aquellos incumplimientos como empresas íntegras.


Métricas rigurosas

Después de más de dos décadas evaluando profesionalmente el comportamiento empresarial, he adquirido mucha fe en la discriminación positiva, de ahí la importancia que le concedo a la creación dentro de la Unión Europea del estándar citado. La única condición imprescindible para que la idea sea fructífera es el rigor de las métricas empleadas en la evaluación de los comportamientos propios de una empresa íntegra.

Una fiscalidad justa puede evaluarse a partir de dos indicadores: la transparencia fiscal y la imposición efectiva. Los tax rulings están de actualidad en Europa (luxleaks, Irlanda…) y es ciertamente complicado su análisis, pero la versión 4 del Global Reporting Initiative –indicadores G4-EC1 y G4-SO8—puede resolver su valoración. En cuanto a la imposición efectiva tanto el G-20 como la OCDE esperan implementar sus recomendaciones en 2015 para sus países miembros, hecho avalado en España por el Secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferré.

El respeto al cliente se evaluaría a través del índice de reclamaciones –relación entre las resoluciones anuales favorables a la compañía y el total de resoluciones emitidas—y del grado de satisfacción de los usuarios, equivalente al porcentaje de resoluciones favorables al reclamante sobre el total de reclamaciones.

El tercer comportamiento de integridad empresarial apuntado es la consideración por los empleados, que sería consecuencia de dos nuevos indicadores: la brecha salarial, que es el número de veces que los ingresos de un empleado están contenidos en el ingreso del CEO, recomendando cualquier múltiplo que no supere el 100, es decir, que el primer ejecutivo no gane más de cien veces lo que percibe una persona de la base de la pirámide; y, en segundo lugar, la calidad del empleo, que se mide por el número de empleados con contrato indefinido en relación con el total de la plantilla.

La contribución a la sociedad se puede evaluar a través de la inversión social siguiendo el modelo LBG, London Benchmarking Group, que permite valorar los impactos de la acción social en la comunidad y, como segundo indicador, la relación entre la inversión en I+D de una compañía evaluada según la metodología EU Industrial R&D Investment Scoreboard basada en la relación entre la inversión en I+D y su capitalización.

Para evaluar el buen gobierno corporativo propongo dos indicadores: la independencia del consejo de administración en cuya composición al menos la mitad deberían ser consejeros independientes y, en segundo lugar, la evaluación externa del consejo, anualmente, y satisfaciendo ciertas características que garanticen su rigor. El sexto comportamiento –la integración de los proveedores—exige una demora máxima en el pago de 90 días. La inversión responsable es consecuencia de dos nuevos indicadores: la inversión a largo plazo de la compañía y su presencia en al menos uno de los dos índices de inversión responsable de referencia, el Dow Jones Sustainability Index o el FTSE4Good. Por último, la sostenibilidad medioambiental se evaluaría a través de la calificación otorgada por el CDP, Carbon Disclosure Project muy útil para valorar el compromiso corporativo en materia de cambio climático.


Por un capitalismo inclusivo

Lo menos importante para el fin que este texto persigue es la nomenclatura de indicadores que, solo a título ilustrativo, acabo de exponer para ejemplificar el contenido de ese deseable Estándar Europeo de Integridad Empresarial. Lo sustantivo es el porqué de esta propuesta, que no tiene otra intención que la de contribuir desde el ámbito empresarial a proteger un capitalismo en vías de extinción; aquél que produjo tres décadas de prosperidad en Europa y en Estados Unidos tras la segunda guerra mundial.

El capitalismo es a mi juicio la única forma de desarrollo social y económico viable; eso sí, un capitalismo sano que favorezca la inclusión, no un capitalismo tóxico y excluyente como el del último decenio. En estos años de crisis hemos comprobado, a ambos lados del Atlántico, como la falta de responsabilidad de muchas corporaciones ha dañado al principal sistema económico de nuestra historia, a veces con la anuencia de gobiernos y la ignorancia interesada de muchos ciudadanos, pero hoy aquí se está hablando de la empresa y ella es la protagonista de este relato, porque ese capitalismo sano del que hablo necesita no solo buenas empresas sino, además, empresas íntegras.

Lo que se propone es un mecanismo de recuperación de la confianza en la empresa, en la buena empresa que, a partir de la voluntariedad, se comprometa con sus principales grupos de interés de manera unilateral con una misión –fortalecer un capitalismo que no implique desigualdad y que, por el contrario, favorezca la cohesión—a través de un estándar de integridad empresarial. Sería importante que esta iniciativa comenzara a calar entre algunas grandes empresas europeas y, aún más lo sería, que las pioneras de tal iniciativa fueran algunas grandes empresas españolas.

Justo Villafañe
Catedrático de la Universidad Complutense

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